176° Aniversario del Paso a la Inmortalidad del Libertador Don José Francisco de San Martín.

«En el Libro de Oro de la Historia Sudamericana».

En el corazón profundo de nuestra Argentina Federal, donde el trabajo de la tierra y la soberanía se sienten en cada rincón del interior, la figura del General Don José de San Martín emerge en este 2026 como un faro imprescindible de dignidad nacional. Frente a tiempos convulsos donde el centralismo porteño margina a las provincias (en clara complicidad con gobernadores, legisladores -nacionales y provinciales-), y la actual gestión nacional encarnada por Javier Milei que promueve la entrega de los recursos estratégicos al capital extranjero, el legado del Libertador nos recuerda que una patria no se subasta ni se rinde. San Martín no concibió la independencia como un cálculo financiero ni como una subordinación colonial, sino como una gesta colectiva y soberana de los pueblos del interior.

Su visión estratégica y militar fue una obra maestra de logística, disciplina y amor por la tierra, logrando la proeza inigualable de cruzar Los Andes para emancipar a todo un continente.

Uno de los momentos más reveladores de su genio y desprendimiento ocurrió en la histórica «Entrevista de Guayaquil», aquel encuentro privado con el Capitán General, Don Simón Bolívar. Allí, comprendiendo con lucidez estadística y militar que la prioridad absoluta era la victoria definitiva sobre el imperio español y no el brillo de las glorias personales, San Martín decidió renunciar al mando supremo y dar un paso al costado. Su renuncia no fue una derrota, sino el acto supremo de grandeza de un estadista que puso el destino de la Patria Grande por encima de cualquier ego, ambición de poder o pretensión individual.

Esa conducta ejemplar contrasta drásticamente con la oscuridad de las políticas actuales, orientadas al desmantelamiento del Estado Nacional y al abandono del desarrollo productivo de nuestras provincias.

El verdadero patriotismo no reside en discursos altisonantes desde la capital ni en la sumisión a intereses financieros foráneos, sino en la defensa irrestricta de nuestra soberanía territorial, industrial y cultural. Las Provincias Unidas que alimentaron el Ejército de los Andes hoy claman por el mismo espíritu federalista, exigiendo que las decisiones estratégicas de la Nación vuelvan a situar en el centro el bienestar del pueblo argentino y la protección de nuestras fronteras y recursos naturales.

Hoy, la lección imborrable que nos deja el Libertador Don José de San Martín a todos los argentinos es que la verdadera libertad exige sacrificio, unidad nacional y una lealtad inquebrantable a la patria.

Opinión Editorial, Don Pablo Medina Ahmmed.
editorial@lasemana.news
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