Cuando el fascismo, se combate con la misma vara y medida (quizás poca), de su propia metodología.
Esta imagen cumplió 31 años, uno de los episodios más recordados en la historia del fútbol. Cuando el francés Éric Cantona se salió de libreto y le pegó una patada a un hincha racista que le dijo que se devolviera a su país, mientras le hacía un saludo fascista.

«De lo único que me arrepiento es de no haberle dado más fuerte. Patear fascistas no es algo que se saboree todos los días», contestó a la prensa Cantona cuando fue consultado por la patada.
Fuente: facebook.com/upsoclcracks
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